Manifiesto violencia machista

El 25 de noviembre de 1960 las hermanas Mirabal fueron brutalmente asesinadas por el régimen del presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo. Para honrar su memoria y en defensa de los Derechos Humanos, la Asamblea General de las Naciones Unidas escogió esa fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En España la ley de violencia tuvo su impulso real a raíz de la muerte de Ana Orantes, quemada viva en la puerta de su casa tras aparecer en un programa de tele 5 contando 40 años de malos tratos, aislamiento, vejaciones, violaciones… 40 años!!!

Hoy recordamos aquí a las 52 mujeres víctimas mortales de la violencia machista y todo su calvario. No debemos resumir la violencia contra las mujeres en muertes, la violencia ejercida día a día con insultos, menosprecios, golpes, sumisión y control de nuestra libertad de actos y sexual, también es violencia.

La educación es la base absoluta para formar en igualdad e ir eliminando estereotipos sociales que nos ayudarían a erradicar esta violencia contra las mujeres. Formar a nuestros hijos e hijas para detectar la señales, cómo reaccionar ante la primera agresión, intervenir cuando observamos estos comportamientos en los demás, saber escuchar….

La concienciación de la sociedad en general para que reaccione ante un delito de conductas aceptadas históricamente tales como: insultos, menosprecios, abuso psicológico o económico…es una de las medidas más necesarias. Situaciones tales como que un maltratador no deja de ser muchas veces “el amigo genial, con problemas de pareja que en eso no hay que meterse…cada casa en un mundo”. Así, mirando para otro lado porque hasta que no es una agresión física no se ve como un delito real.

La justificación de la violencia porque “a saber que ha hecho”. La importancia del papel de las denuncias falsas que hacen que cada vez que se hace pública una, 100 pierdan veracidad e importancia dentro de la sociedad.

Todas estas ideas viven con nosotros y nosotras actualmente, la labor de concienciación va muy poco a poco, sobre todo en poblaciones más o menos pequeñas. En las que la convivencia con el agresor o la familia de este es inevitable y hace que la víctima a veces, sea aislada y señalada.

Por ellas, por nosotras, por todas, estamos hoy aquí diciendo de camino a casa quiero ser libre no valiente! El amor no duele! Los celos no son un signo de amor. Basta Ya!! Un una más!